En los últimos meses, la Costa Argentina ha sufrido daños irreparables por el avance del agua en las playas. El crecimiento del mar, en su proceso natural, se vio interrumpido por la mano del hombre, según Mónica Tissone, especialista en el tema.
“El cambio climático y el aumento de las tormentas han repercutido de manera muy notoria en el sur de la provincia de Buenos Aires. Las ciudades más impactadas son Monte Hermoso, Miramar y Claromecó”, indicó Tissone.
Y se refirió a uno de los casos de mayor notoriedad en los últimos días: “Mar del Tuyú es un área para prestar mucha atención en una zona que ya sufrió una gran degradación. Los propietarios siguen realizando trabajos de contención en la zona centro, donde se construyeron casas históricas. En la planificación, en 1940, se hablaba de que los médanos iban a avanzar”.
Y aclaró: “En 2022 se luchó para que el médano lindante al Municipio no se tocara, pero las palas arrasaron”.
“Ya en la década del 90’, el código de agua decía que se tenía que construir a 150 metros de la Ribera. En 2011, veía como en Las Toninas se vendían terrenos sobre los médanos. El mar avanza porque no encuentra arena para realizar su trabajo de dinámica natural para compensar plazas: esto arranca en Bahía Blanca y se mueve hacia Punta Rasa”, indicó la profesional.
Además, expresó que en los últimos días “aparecieron nombres raros, como las tormentas tropicales, que agrandaron la potencia destructiva”.
Buscando soluciones, Tissone opinó en la FM 88.1: “El retroceso de costa es permanente, el Partido tiene una extensión de 96 kilómetros en el frente y la mirada debe ser integral entre todos los municipios, con una planificación clara. Hay áreas donde se puede recargar arena y que sirva de contención. Los problemas arrancaron con los proyectos de privatización, que todavía siguen”.



















