La inauguración de “Cuentanietos”, el nuevo espacio del Instituto Cultural Cañuelas, puso en primer plano distintas historias vinculadas a la identidad. Una de ellas es la de Claudia Poblete, nieta restituida, quien dialogó con NacPop acerca de la tarea de las Abuelas de Plaza de Mayo y los desafíos que enfrenta actualmente el organismo.
“Para nosotros, ser parte de este tipo de eventos que visibilizan los logros de las Abuelas es una caricia al alma. Todavía buscan a unas 300 personas que aún no conocen su verdadera identidad”, expresó Poblete.
Consultada por este medio sobre el proceso de búsqueda, aclaró: “Hablamos de restitución de identidad, no de recuperación. Lo decimos incluso como un chiste interno, porque se trata de una identidad que siempre estuvo ahí, aunque hubiera sido ocultada”.
Respecto del contexto político actual, sostuvo: “Es un momento difícil para todos los colectivos y, en especial, para el movimiento de Derechos Humanos. Hay desfinanciamiento y las herramientas que las Abuelas necesitan están funcionando de manera muy precaria. Además, existe un discurso negacionista y una reivindicación de la dictadura por parte de este Gobierno”.
En esa línea, agregó: “Denunciamos las acciones que van en contra de la Memoria y valoramos a quienes respaldan y acompañan esta lucha. Entendemos que es una situación que atraviesa a distintos colectivos, como el feminista o el de los jubilados”.
Sobre la situación interna del peronismo, señaló: “El posicionamiento de Abuelas, que hoy puede sostenerse gracias al aporte de la Provincia de Buenos Aires y de los municipios, es un llamado a la unidad. Queremos un gobierno que construya el país que deseamos”.
Una historia atravesada por el terrorismo de Estado
Al referirse a su propia historia, Poblete relató: “Nací en marzo de 1978. Soy hija de militantes populares. Viví apenas ocho meses con mis padres. Mi papá integraba una agrupación que defendía los derechos de las personas con discapacidad, conocida como ‘Los Rengos de Perón’. Los tres fuimos secuestrados y llevados al centro clandestino de detención El Olimpo”.
“Un policía me sacó de allí con la promesa de llevarme con mi abuela, pero finalmente me entregaron a un coronel del Ejército, que me crió durante 21 años. Mi abuela logró encontrarme gracias a una denuncia realizada por un particular”, recordó.
Según contó, la investigación posterior permitió reconstruir su identidad. “Con toda la información reunida, Abuelas investigó y presentó una causa judicial. Me ofrecieron realizar un examen de ADN y el resultado confirmó quién era. Ahí comenzó mi verdadera historia y el proceso de entender todo lo que me había sucedido”.
Finalmente, describió el impacto emocional de ese descubrimiento: “Empecé a ver las fotos de mi mamá y de mi papá y comprendí muchas cosas. Fue un proceso muy largo. Sentía culpa por los problemas que atravesaban mis apropiadores, pero también sabía que ellos eran responsables de lo que había ocurrido. Llevar todo eso me llevó mucho tiempo”.
La presencia de Claudia Poblete en Cañuelas permitió volver a poner en valor la tarea de las Abuelas de Plaza de Mayo, que continúan buscando a cientos de hombres y mujeres que aún desconocen su verdadera identidad.



















