"El peronismo tiene que poner candidatos en todas las elecciones", le comentó un dirigente a este medio tras participar de reuniones en los últimos días. El movimiento se entiende como una jugada que incluye a la Nación, la provincia de Buenos Aires y hasta la misma Ciudad de Buenos Aires, donde ya hay funcionarios que hacen pública su vocación de competir.
Aunque la suspensión de las PASO sigue estando en el tapete, a esta altura nadie en el peronismo se atreve a desmentir la idea de presentarse con más de una propuesta electoral; más bien todo lo contrario. Pero en la agenda se coló una idea que Cristina Fernández de Kirchner le hizo saber a más de un dirigente que la visita en San José 1111: la chance de una candidatura presidencial apalancada en el concepto de Unidad Nacional. Acá empieza otro juego de ajedrez, que incluye los resortes internacionales, en el cual el sector que rodea a CFK y la propia ex mandataria sugiere que hay que limar asperezas con Estados Unidos y evitar, en el plano geopolítico, ser un aliado estratégico de China. Este último punto es un factor clave de la interna con el gobernador Axel Kicillof: ¿quiénes serán los aliados extranjeros de un futuro gobierno peronista?
En el marco de las relaciones con "la Embajada" surgen las figuras del diputado nacional Miguel Ángel Pichetto y de Sergio Massa. Y no es un dato menor porque CFK considera vital recuperar su libertad para poder participar activamente del proceso electoral que se viene.
"En las encuestas que no son pagas miden a Sergio y a Axel. Cualquiera de los dos le gana el balotaje a Milei. Y en el PJ le están dando atención, en las reuniones le dan mucho la palabra", confió un dirigente bonaerense a NacPop. Aunque -atenti- el senador nacional y exgobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, suma adhesiones desde el norte: su gestión es valorada y su condición de "cara nueva" e imágen federal podría generar mayor atracción. Se trata, además, de una figura de origen radical que traccionaría a un sector del electorado no peronista.
El rol de la CGT es otro punto a tener en cuenta. La cúpula, por ahora, está anclada a Kicillof y observa con detenimiento los movimientos que se empiezan a dar, pero con un nivel de exposición menor respecto a otros momentos.
La interna pinta pesada y es un tema que preocupa a algunos dirigentes acostumbrados a librar batallas a cielo abierto. Por eso, ante lo inevitable, se hace mucho hincapié en organizar un esquema de participación cuidadoso, atento al día después.















